Por Nelson Rojas
La frase "¿Qué discurre como el agua, refleja como un espejo y responde como el eco?" invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y su relación con Dios. En la Biblia, el corazón es descrito como un manantial de pensamientos y emociones (Proverbios 4:23).
Al igual que el agua, nuestros pensamientos fluyen constantemente, moldeando nuestras acciones y decisiones. Un corazón puro, como un espejo, refleja la luz y el amor de Dios, mostrando lo que realmente somos. Por último, así como un eco responde a lo que se le da, nuestras vidas responden a lo que cultivamos en nuestro interior.
Es un recordatorio de que debemos cuidar nuestro corazón, llenarlo de la verdad y la bondad de Dios, para que su reflejo sea claro y su eco resuene con amor y sabiduría. Bendiciones!









