Por Nelson Rojas
Esta frase nos invita a considerar cómo gestionamos nuestras experiencias y relaciones. La arena, que se desmorona con el viento, simboliza las heridas, ofensas y momentos difíciles que pueden olvidarse o desvanecerse con el tiempo. En cambio, el mármol representa los buenos recuerdos, las enseñanzas y los actos de amor que deben ser grabados en nuestra memoria y corazón.
Es un llamado a cultivar la gratitud y el perdón, priorizando lo positivo en nuestras vidas. Al practicar esto, liberamos el peso de lo negativo y nos enfocamos en lo que realmente importa, construyendo una vida más plena y agradecida. Al final, lo que decidimos recordar y celebrar define nuestra perspectiva y nuestra paz interior. Bendecido día!








