“No somos blanco o negro: Dios conoce nuestro corazón.”

Por Nelson Rojas

Las personas no somos completamente buenas ni completamente malas. Cada una tiene una historia, heridas, virtudes, debilidades y un carácter diferente. Por eso no debemos juzgar a los demás solo por una actitud, un error o una apariencia.

La Biblia dice: “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). Dios ve más allá de lo externo; conoce las luchas, las intenciones y el proceso de cada persona.

Jesús también nos enseñó a no juzgar apresuradamente: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1). Esto no significa ignorar lo incorrecto, sino aprender a corregir con amor, tener misericordia y recordar que todos necesitamos la gracia de Dios.

Cada carácter puede reflejar algo distinto: algunos son tranquilos, otros expresivos; unos actúan rápidamente, otros necesitan tiempo. Las diferencias no tienen que separarnos; pueden enseñarnos paciencia, comprensión y amor.

Pidamos al Señor un corazón humilde para mirar a los demás con compasión y para reconocer también nuestras propias áreas que necesitan cambiar. Dios no desecha a las personas por sus imperfecciones; las transforma con amor.

Oración:
Señor, ayúdame a no juzgar por las apariencias. Enséñame a comprender que cada persona tiene un carácter y una historia diferentes. Dame sabiduría para corregir con amor, paciencia para aceptar las diferencias y humildad para reconocer que yo también necesito tu gracia. Amén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *