Por Nelson Rojas
Desde la década de 1960, miles de dominicanos han convertido a Nueva York en su hogar. Con trabajo, sacrificio y perseverancia, levantaron familias, negocios y comunidades, llevando consigo su cultura, su merengue y su bachata.
Sin embargo, los altos alquileres, el costo de la canasta familiar, las dificultades para acceder a servicios de salud y la inseguridad han obligado a muchos dominicanos a buscar nuevas oportunidades en otros estados. La comunidad se está desplazando, no por falta de amor a Nueva York, sino porque vivir allí se ha vuelto cada vez más difícil.
Regresar a la República Dominicana tampoco parece una opción viable para muchos. La falta de empleos dignos, los bajos salarios, la inseguridad y la ausencia de oportunidades hacen que el retorno sea incierto. Mientras tanto, los gobiernos parecen recordar a la diáspora principalmente cuando necesitan sus remesas o sus votos.
Durante su visita a Nueva York, el presidente hizo anuncios sobre 300 becas, el pasaporte biométrico, la fotografía y el reconocimiento de los dominicanos en el exterior. No obstante, la comunidad espera que esas promesas se conviertan en hechos concretos y no queden solamente en discursos.
Los dominicanos en el exterior merecen respeto, protección y políticas públicas permanentes. No son únicamente remesas ni votos: son ciudadanos que han contribuido al desarrollo del país y que merecen respuestas reales, tanto en Nueva York como en la República Dominicana.
¿Cuáles son algunas de las dificultades que enfrentan los dominicanos en Nueva York que los llevan a migrar a otros estados?
Algunas dificultades que enfrentan los dominicanos en Nueva York y que pueden impulsarlos a mudarse a otros estados son:
- Alquileres muy elevados, especialmente en zonas con alta concentración dominicana.
- Aumento del costo de los alimentos, transporte, electricidad y otros servicios básicos.
- Salarios insuficientes frente al costo de vida.
- Dificultad para acceder a vivienda propia y riesgo de desplazamiento de los vecindarios.
-Problemas de salud, como seguros costosos y largas esperas para recibir atención. - Inseguridad y preocupación por la violencia en algunas comunidades.
- Impuestos y gastos diarios elevados , que reducen los ingresos familiares.
- Falta de empleos estables con buenos beneficios.
- Problemas migratorios y temor a la deportación entre algunas familias.
- Deseo de una vida más tranquila, con viviendas más amplias y menor costo de vida.
Por eso, muchos se trasladan a estados como Florida, Pensilvania, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Georgia y Massachusetts, donde esperan encontrar alquileres más accesibles, mejores oportunidades laborales o comunidades dominicanas en crecimiento.








