Por Nelson Rojas
A veces somos indiferentes al dolor de los demás porque estamos demasiado concentrados en nuestros propios problemas, hemos perdido la sensibilidad o tememos involucrarnos. Pero Jesús nos llama a amar con hechos, no solo con palabras: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31).
Que Dios nos ayude a mirar con compasión, escuchar sin juzgar y extender una mano a quien lo necesita. Un pequeño gesto de amor puede convertirse en una gran respuesta para alguien.
Bendecido Día!








