Por Nelson Rojas
Las aves alzan el vuelo porque algo las impulsa: buscan alimento, huyen del peligro o siguen el llamado de la estación. También en nuestra vida, a veces Dios permite que salgamos de lo conocido para llevarnos a un lugar nuevo.
Quizá el cambio nos inquiete, pero no significa que estemos solos. Jesús dijo: «Mirad las aves del cielo… vuestro Padre celestial las alimenta» (Mateo 6:26). Si Dios cuida de ellas, también conoce nuestras necesidades y acompaña cada paso.
Cuando la vida te mueva de lugar, no pienses enseguida que has perdido el rumbo. Puede haber una razón que aún no alcanzas a ver. Confía, sigue adelante y recuerda: quien te sostiene en el camino también puede guiarte hacia donde necesitas llegar.
Bendiciones en esta nuevo día!







