“Análisis comparativo de la elección brasileña de 2026 y el triunfo estudiantil en Serbia el 25 de octubre de 2026”

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Santo Domingo, RD.- Las victorias de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y de la Lista Estudiantil en Serbia ocurrieron en contextos muy distintos, pero comparten un rasgo: ambas canalizaron el rechazo a gobiernos percibidos por parte del electorado como una amenaza o un obstáculo para la democracia. Lula regresó al poder tras una elección extremadamente ajustada; en Serbia, una movilización nacida en las universidades se transformó en una fuerza electoral capaz de derrotar al partido que dominaba la política nacional.

Brasil: una victoria estrecha y una coalición amplia

El 30 de octubre de 2022, Lula derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro en la segunda vuelta: obtuvo el 50,9 % de los votos válidos frente al 49,1 % de su rival. Fue la elección presidencial más reñida de Brasil desde el retorno de las elecciones directas, y dejó al descubierto un país profundamente polarizado. (rtve.es)

La victoria no se explica solo por el regreso de Lula o por la fuerza de su Partido de los Trabajadores. Su campaña amplió su base al sumar a Geraldo Alckmin, antiguo adversario de centroderecha, como candidato a vicepresidente. Esa alianza ayudó a atraer a votantes moderados preocupados por Bolsonaro y convirtió la elección en una disputa más amplia sobre las instituciones y el rumbo democrático del país. (elpais.com)

Pero el resultado también reveló los límites del triunfo. Bolsonaro conservó un apoyo masivo y sectores de la derecha obtuvieron una presencia importante en el Congreso y en gobiernos estatales. Lula ganó la presidencia, no un mandato para gobernar sin oposición. La fragmentación legislativa y la polarización hicieron de la negociación una necesidad central de su gobierno.

Serbia: del movimiento de protesta al triunfo electoral

En Serbia, el detonante de las protestas estudiantiles fue el derrumbe de una marquesina en la estación de tren de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024, que causó 16 muertes.

La tragedia alimentó denuncias de corrupción y negligencia, y los estudiantes encabezaron movilizaciones que cuestionaron al gobierno y reclamaron responsabilidades.

El domingo 25 de octubre de 2026, la Lista Estudiantil ganó las elecciones parlamentarias anticipadas. Al día siguiente, los primeros datos de la Comisión Electoral serbia le atribuían el 52,65 % de los votos, frente al 39,22 % de la lista oficialista; Aleksandar Vučić reconoció la derrota.

El resultado pone fin a 14 años de dominio del Partido Progresista Serbio en la Asamblea, pero la formación del nuevo gobierno aún está por resolverse.

La fuerza electoral de los estudiantes nació de su capacidad para convertir una protesta concreta en una crítica general al funcionamiento del poder.

Su victoria expresa una demanda de rendición de cuentas y cambio político. A la vez, abre un desafío distinto: pasar de la unidad construida contra el gobierno a acuerdos sobre quién gobernará y qué reformas impulsará la nueva mayoría.

Lo que une a ambas victorias —y lo que las separa

En los dos casos, el voto funcionó como una respuesta al desgaste del poder y a la polarización. Lula reunió a sectores ideológicamente diversos alrededor de una candidatura conocida y de una coalición electoral; la Lista Estudiantil llevó al terreno electoral una movilización ciudadana surgida de las calles y las universidades. Una victoria descansó en la experiencia de un dirigente que ya había gobernado; la otra, en una fuerza política nueva que ahora debe demostrar capacidad para gobernar.

También difiere el alcance de cada mandato. En Brasil, la estrechez del resultado y la fuerza parlamentaria de la oposición limitaron el margen de acción de Lula desde el inicio.

En Serbia, el porcentaje atribuido a la Lista Estudiantil apunta a una victoria más amplia, aunque los datos electorales y la composición efectiva de la mayoría serán decisivos para determinar cuánto poder podrá ejercer.

Conclusión
La comparación no convierte ambos procesos en fenómenos idénticos: Lula ganó una elección presidencial en 2022, mientras que la Lista Estudiantil venció en unas parlamentarias serbias el 25 de octubre de 2026.

Pero los dos resultados muestran cómo el descontento puede reorganizar el mapa político cuando encuentra una alternativa capaz de reunir apoyos diversos.

La prueba definitiva empieza después de la victoria. Lula tuvo que gobernar frente a un país dividido y un Congreso adverso; la Lista Estudiantil deberá transformar la protesta en instituciones, políticas y acuerdos duraderos. En ambos casos, ganar las urnas fue un paso decisivo; cumplir las expectativas de cambio es el siguiente.

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