Por Nelson Rojas
La redención no es solo ser rescatados del pasado; también es permitir que Dios transforme nuestro presente. A veces queremos cambiar, pero seguimos cargando culpas, heridas y hábitos que nos alejan de la vida que anhelamos. El reto está en confiarle a Dios aquello que no podemos reparar por nuestra cuenta y dar pasos concretos hacia una vida renovada.
La Biblia nos recuerda: «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es» (2 Corintios 5:17). Esto no significa que todo cambie de un día para otro, sino que cada día podemos volver a empezar, pedir perdón, perdonar y elegir el bien. La redención se hace visible cuando la gracia recibida también se convierte en compasión hacia los demás.
Hoy, pregúntate: ¿qué parte de mi vida necesita ser entregada a Dios para que Él la restaure? El reto no es vivir sin errores, sino levantarnos con fe y caminar, paso a paso, hacia la transformación.
Oración: Señor, ayúdame a recibir tu gracia y a confiarte lo que necesita sanar. Renueva mi corazón y guíame para vivir con amor, humildad y esperanza. Amén.







