Por Nelson Rojad
La frase de Séneca, "Cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo", nos invita a reflexionar sobre la importancia de la autoaceptación y el amor propio. En la Biblia, encontramos un principio similar en Marcos 12:31, donde se nos instruye a "amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos".
Cuando cultivamos una relación saludable con nosotros mismos, somos capaces de extender ese amor y compasión a los demás. La autoaceptación nos libera de la crítica y el juicio, permitiéndonos ver a los otros con ojos de gracia y comprensión.
Así, al ser amigos de nosotros mismos, creamos un ambiente de paz y amor, reflejando el carácter de Dios en nuestras interacciones. Esta armonía interna se traduce en relaciones más profundas y auténticas, donde cada uno se siente valorado y aceptado.
En nuestra capacidad de amar y aceptar a otros comienza con el amor y la aceptación de nosotros mismos. Al fortalecer esa amistad interna, nos convertimos en portadores de luz y esperanza en el mundo que nos rodea. ¿Cómo puedes cultivar esa amistad contigo mismo hoy?
Que la Bendición del Señor sea con Nosotros!









