Por Nelson Rojas
La paciencia camina a nuestro lado cuando las respuestas tardan y el corazón se inquieta. Nos ayuda a confiar en que Dios obra incluso en los tiempos de espera, aunque todavía no veamos el resultado.
La Biblia nos recuerda: «El amor es paciente» (1 Corintios 13:4). Ser pacientes no significa quedarse de brazos cruzados, sino seguir haciendo el bien, orar y confiar en Dios sin dejar que la desesperación decida por nosotros.
Cuando la espera se haga difícil, recordemos que Dios tiene su tiempo y que la paciencia nos acerca a la paz. Quien aprende a esperar con fe descubre que la paciencia es una gran amiga del alma. Amén!








