Por Nelson Rojas Al emprender nuestro viaje espiritual, la Biblia nos invita a despojarnos de las cargas que nos atan. En Hebreos 12:1, se nos exhorta a despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, para correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Este llamado a la renuncia no solo incluye bienes materiales, sino también actitudes, rencores y miedos que obstaculizan nuestro camino. Cuando dejamos atrás lo que no nos sirve, hacemos espacio para lo nuevo que Dios tiene preparado. Al igual que los discípulos que dejaron sus redes para seguir a Jesús, estamos llamados a confiar en la provisión divina. Esta acción de despojarnos es, en última instancia, un acto de fe que nos libera y nos permite avanzar con propósito, fortalecidos por la esperanza y la promesa de un nuevo comienzo en Cristo. Reflexionemos sobre lo que necesitamos dejar atrás para poder abrazar la vida plena a la que estamos llamados. Bendecido día!










