Por Nelson Rojas
La frase de Rubén Blades nos recuerda que Dios siempre puede abrir un nuevo capítulo en nuestra vida. Aunque hayamos sufrido, fallado o perdido oportunidades, su misericordia se renueva cada mañana: “el llanto puede durar una noche, pero a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5).
Confiar en Dios es creer que todavía hay esperanza, propósito y razones para sonreír. “Mientras tengamos vida, nunca es demasiado tarde para recibir la felicidad que nace de caminar con Él.” Bendecido Día!








